Irrigation fields in Qatar
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Heavy Snow around U.S. Capital
Notícia publicada al portal de la NASA, diumenge dia 7 de febrer.
Nicknamed “snowpocalypse” and “snowmageddon”, an exceptionally severe winter storm dropped several feet of snow around the Washington, D.C. area in early February 2010. Crashed and abandoned cars littered roads as airlines canceled hundreds of flights. Even the DC Metro train system stopped functioning in places.

NASA image courtesy MODIS Rapid Response Team at NASA GSFC. Caption by Michon Scott.
The Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer (MODIS) on NASA’s Terra satellite captured this true-color image on February 7, 2010, showing part of the region affected by heavy snowfall. Snow blankets the area hundreds of kilometers inland from the Atlantic coastline. Along the latitude of New York City, however, snow cover thins considerably.
Authorities urged residents to stay indoors, but hundreds of thousands lost electricity. The Washington Post reported that the snow-induced standstill might last until midweek, especially if a second winter storm arrived as predicted on Tuesday. As of Monday morning, government offices remained closed, and many streets remained unplowed.
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Pagesos: Home i paisatge al Baix Ter
Museu de la Mediterrània, 21 de novembre al 8 de març (Torroella de Montgrí).
Exposició que recull les fotografies de Jordi Gamero i que vol ser un reconeixement a la gent que viu al camp i del camp i que amb el seu treball anònim, sovint generació rere generació, ha modelat el territori que ens envolta.
Acosteu-vos-hi!
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Los climatólogos del IPCC rebaten la oleada de críticas
Notícia publicada al diari La Vanguardia avui dilluns dia 8 de febrer, per Antonio Cerrillo.
La batalla para mantener el favor de la opinión pública es la última prueba de fuego de los científicos que han avalado el calentamiento. Pero el “clima” se ha enrarecido. Los gazapos descubiertos, las carencias esgrimidas en algunos informes de base y la campaña desatada en su contra han demostrado de nuevo que la verdad científica no siempre tiene el consenso popular. En cualquier caso, los climatólogos se afanan en rebatir los ataques (incluido el uso de correos electrónicos) y desfacer entuertos mientras aparecen algunas autocríticas sobre el trabajo realizado.
Los ataques que ha recibido el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU han creado ciertamente una situación nueva. Este grupo de expertos de la ONU siempre había llevado la iniciativa, hasta lograr que el calentamiento de la tierra pasara a ser un asunto estelar en la agenda política internacional. Ahora, en cambio, su presidente, el vegetariano Rajendra Pachauri, se ha visto casi contra las cuerdas al lanzarse dudas sobre algunos aspectos de su trabajo. Él ha pasado de ser el premio Nobel de la Paz (por su contribución en la difusión de este problema) a ser el centro de todos los dardos, algunos de ellos cargados con el veneno del petróleo, y otros, tan razonables, que obligarán al IPCC a extremar más su rigor.
Las pullas contra el IPCC tienen elementos heterogéneos, que conviene desgranar. En primer lugar, el propio organismo científico de la ONU ha reconocido el error de haber pronosticado que en el 2035 los glaciares del Himalaya se deshelarían. Una cadena de inexactitudes condujo a este vaticinio infundado recogido en su IV Informe de evaluación del cambio climático (2007). Que los glaciares pierden espesor se sabe, pero de ahí al ritmo endemoniado apuntado en el párrafo erróneo va un trecho. El IPCC entonó el mea culpa y colgó una rectificación en su web.
Otras críticas señalan que, entre los estudios seleccionados por el grupo de expertos –para avalar algunas afirmaciones–, se incluyen algunos trabajos muy “pobres”. Por ejemplo, entre otros informes para probar el deshielo en las montañas se incluyó un trabajo universitario de un estudiante de Geografía (con entrevistas a 80 guías de los Alpes) y un artículo en una revista para escaladores con opiniones de alpinistas.
La ofensiva contra el IPCC se desató a raíz del robo y difusión de unos correos electrónicos del director de la unidad de investigación climática de la Universidad de East Anglia, Phil Jones, quien emplea la palabra truco al analizar una serie estadística sobre temperaturas. Y a partir de ahí, Doug Keenan, un analista aficionado y banquero de la City, acusa a Jones de fraude por no poder demostrar los registros de las estaciones meteorológicas de China que le sirvieron para elaborar un artículo aparecido en Nature… en 1990. Este artículo contribuyó a consolidar la idea de que el calentamiento debido a la expansión urbana (el asfalto y ladrillo absorben más el calor) es insignificante en el conjunto del calentamiento global. En cambio, los escépticos del cambio climático se aferran como a un clavo ardiendo al argumento del microclimaurbano para refutar el calentamiento.
“Pondría la mano en el fuego por Jones. Estoy absolutamente convencida de que no se va a probar nada contra él. Lo conozco personalmente y es la persona más alejada de cualquier engaño”, dice Manola Brunet, climatóloga de la Universitat Rovira i Virgili, una de las revisoras del IV Informe del IPCC. “Se ha analizado mucho qué fracción del calentamiento a escala global puede asociarse a un efecto urbano local; es un asunto científico analizado desde 1980 y con anterioridad. Y, con los datos disponibles, prácticamente no hay duda de que el calentamiento no se debe al clima de las ciudades”, añade.
Otra evidencia de que el calentamiento no se debe al efecto urbano es que sólo un tercio de la tierra es superficie urbana mientras que existen más datos de temperatura en el mar; y estas marcan también la tendencia a la subida de termómetros. “Y en el mar no hay ciudades. ¿Dónde está, pues, el efecto urbano en el mar?”, se interroga Brunet.
Todos los climatólogos consultados estiman que las críticas no pueden refutar la esencia de una teoría científica que lleva ya casi 20 años consolidada. La tierra se calienta, aunque los científicos también se equivocan. Entre otras cosas, porque su método de trabajo está siempre sometido a la revisión crítica.
María del Carmen Llasat, del departamento de Astronomía y Meteorología de la facultad de Física de la UB, sostiene que hasta cierto punto es comprensible que, en un proceso de elaboración tan amplio como el que supone la redacción del informe sobre cambio climático, pueda “producirse una propagación de errores”. Pero estos “no deben empeñar el proceso global”. En su opinión estas inexactitudes no invalidan la “incuestionable aceleración en procesos tales como la pérdida de hielo en el Ártico y en los continentes o el aumento de temperatura en regiones”. Estos datos están perfectamente contrastados y depurados en el caso del ámbito europeo, dice esta investigadora.
Lo mismo sostiene Javier Martín Vide, catedrático de Geografía Física de la Universitat de Barcelona (UB). “La polémica de los correos de la Universidad East Anglia y la rectificación reciente de un párrafo del IV Informe del IPCC no suponen para la mayoría del colectivo de estudiosos del cambio climático un cuestionamiento de la realidad del calentamiento”, dice.
No obstante, es unánime la apreciación de que debe mejorar la selección de trabajos científicos que sirven de base al IPCC para hacer sus resúmenes de evaluación sobre el calentamiento. Por ejemplo, el IPCC se basó en un informe de la organización conservacionista WWF para pronosticar, con una alarma injustificada, que la Amazonia se convertiría en una sabana tropical con sólo un cambio de precipitaciones. Y otro informe de WWF estuvo detrás del error sobre la desaparición de glaciares en el Himalaya. El ansia conservacionista coincide muchas veces con las averiguaciones de los ecologistas; pero las intervenciones de estos últimos han perjudicado al IPCC. “Grupos como WWF no son científicos entrenados para manejar los datos. Pueden tener buenas intenciones, pero pueden cometer errores”, declaró Georg Kaser, el climatólogo que advirtió al IPCC sobre el error del Himalaya.
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New Hubble Maps of Pluto Show Surface Changes
Notícia publicada al web de la NASA, ahir dia 4 de febrer.
NASA today released the most detailed set of images ever taken of the distant dwarf planet Pluto. The images taken by NASA’s Hubble Space Telescope show an icy and dark molasses-colored, mottled world that is undergoing seasonal changes in its surface color and brightness. Pluto has become significantly redder, while its illuminated northern hemisphere is getting brighter. These changes are most likely consequences of surface ices sublimating on the sunlit pole and then refreezing on the other pole as the dwarf planet heads into the next phase of its 248-year-long seasonal cycle. The dramatic change in color apparently took place in a two-year period, from 2000 to 2002.
This is the most detailed view to date of the entire surface of the dwarf planet Pluto, as constructed from multiple NASA Hubble Space Telescope photographs taken from 2002 to 2003. The center disk (180 degrees) has a mysterious bright spot that is unusually rich in carbon monoxide frost. Pluto is so small and distant that the task of resolving the surface is as challenging as trying to see the markings on a soccer ball 40 miles away. Credit: NASA, ESA, and M. Buie (Southwest Research Institute). Photo No. STScI-PR10-06a
he Hubble images will remain our sharpest view of Pluto until NASA’s New Horizons probe is within six months of its Pluto flyby. The Hubble pictures are proving invaluable for picking out the planet’s most interesting-looking hemisphere for the New Horizons spacecraft to swoop over when it flies by Pluto in 2015.
Though Pluto is arguably one of the public’s favorite planetary objects, it is also the hardest of which to get a detailed portrait because the world is small and very far away. Hubble resolves surface variations a few hundred miles across, which are too coarse for understanding surface geology. But in terms of surface color and brightness Hubble reveals a complex-looking and variegated world with white, dark-orange and charcoal-black terrain. The overall color is believed to be a result of ultraviolet radiation from the distant sun breaking up methane that is present on Pluto’s surface, leaving behind a dark and red carbon-rich residue.
When Hubble pictures taken in 1994 are compared with a new set of images taken in 2002 to 2003, astronomers see evidence that the northern polar region has gotten brighter, while the southern hemisphere has gotten darker. These changes hint at very complex processes affecting the visible surface, and the new data will be used in continued research.
Per a més informació, consulteu el vincle següent:
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Cercles verds a Al Khufrah Oasis, Líbia
Imatges del dia captades per l’Earth Observatory de la NASA, 2004.
Els cercles verds al desert sovint indiquen extensions de l’agricultura amb el suport de reg de pivot central. El Oasis Khufrah al sud-est de Líbia (prop de la frontera amb Egipte) és un dels grans projectes de la Líbia agrícola i és fàcil de reconèixer com a punt de referència per als astronautes en òrbita a bord de l’Estació Espacial Internacional. Com que només al voltant del 2 per cent de la terra de Líbia rep prou pluja per a ser conreats, aquest projecte es fa servir l’aigua fòssil d’un aqüífer subterrani de grans dimensions. El govern libi també té un pla anomenat el Great Man Made River per bombar i transportar les reserves d’aigües subterrànies a la costa per donar suport a la creixent població de Líbia i el desenvolupament industrial.
El pivot central del sistema de reg reposa en bombes d’aigua a pressió en un pòrtic o al braç tubular d’una font central. Ancorat per un pivot central, el pòrtic gira lentament sobre l’àrea a ser irrigada, el que produeix els patrons circulars. Encara que el camp de diàmetres varia, aquests camps són d’unes 0,6 milles (1 quilòmetre) de diàmetre. Els colors més foscos indiquen els camps on es conreen productes com el blat i l’alfals. Els colors més clars pot indicar una varietat de processos agrícoles: els camps que s’han aconseguit recentment; camps que estan en guaret, els camps que han estat plantats, o els camps que han estat retirades de la producció.
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Los riegos localizados y por gravedad aglutinan el 78% de la superficie de regadío
Notícia publicada al portal Agrocope ahir dia 3 de febrer, per Rose Mary Acedo.
El principal sistema de regadío en España es el localizado, que actúa en un total de 1,6 millones de ha, de una superficie de regadío que asciende a 3,4 millones de ha (lo que supone el 46,5 por ciento de la superficie de regadío, según datos de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (ESYRCE) publicada hoy por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM).
En segundo término, el riego por gravedad que, aunque menos eficiente que el primero, cubre 1,06 millones de ha, el 31,1 por ciento de la superficie. Le siguen el riego por aspersión con 479.697 ha (el 14 por ciento) y el automotriz con 265.897 ha (7,8 por ciento).
Por comunidades autónomas, en Andalucía, donde se sitúa el 28,6 por ciento de la superficie de riego total con 980.135 ha, destacan el riego localizado (45 por ciento de la superficie) y el riego por gravedad (16,3 por ciento).
En Castilla-La Mancha, segunda comunidad por número de superficie regable con el 14,3 por ciento de la total nacional (490.625 ha), el riego mayoritario es el automotriz (33,2 por ciento), seguido del riego por aspersión (22,7 por ciento) y el localizado (17,1 por ciento).
También en Castilla y León (400.621 ha) destacan el automotriz (36 por ciento) y por aspersión (26,4 por ciento).
En lo que se refiere al riego por cultivos, los de mayor superficie son los cereales que con 892.264 ha ocupan el 26,1 por ciento del total de la superficie regada. Para ellos principalmente actúa el riego por gravedad, en el 57,3 por ciento de la superficie.
A los cereales le sigue en superficie de regadío con el 20,1 por ciento de la misma, la del olivar, principalmente localizado (el 94 por ciento) y la del viñedo (10,1 por ciento) donde por encima del 93 por ciento también funciona con riego localizado. Lo mismo en cítricos (8,9 por ciento de la superficie) donde el sistema mayoritario es el localizado, que cubre por encima del 75 por ciento de estos frutales.
EVOLUCIÓN DEL REGADÍO
Si comparamos estos datos, del 2009, con respecto a los de 2008, nos encontramos con que la superficie de regadío aumentó un 1,4 por ciento. Por tipos, todos crecieron, salvo el riego por gravedad que descendió en un -1,7 por ciento. Así, nos encontramos con un 3,2 por ciento más de riegos automotriz, un 2,8 por ciento más de localizado y un 2,1 por ciento más de aspersión.
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