Reducir el impacto de las medusas en el Mediterráneo

Notícia publicada a l’edició digital del diari La Vanguardia del 5 de juliol, per Elsa Velasco.

El Institut de Ciències del Mar y el Hospital Clínic ponen en marcha el proyecto Reclaimed para prevenir y tratar las lesiones causadas por este animal

Con el verano, llega el calor, el tiempo de playa y las medusas, unos de los animales más antiguos y sin embargo despreciados e incluso temidos por el ser humano. ¿Se puede hacer algo para evitar los inconvenientes que nos causan? Con ese fin se pone en marcha RECLAIMED, un proyecto de investigación para el que se han coordinado el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) y el Hospital Clínic de Barcelona, con el apoyo de Obra Social ‘la Caixa’, cuyo objetivo es reducir las repercusiones clínicas y económicas que tienen las medusas del litoral catalán en la sociedad.

El programa, presentado hoy, tendrá una duración de tres años. A lo largo de este tiempo se recogerán datos sobre la evolución de las poblaciones de estos animales marinos en la costa catalana y al mismo tiempo se investigarán tratamientos eficaces contra sus picaduras.

Según Josep Maria Gili, investigador del ICM, en Cataluña cada año entre el 40 y el 80% de las incidencias en las playas se deben a picaduras de medusa, lo que en términos absolutos supone de 10.000 a 30.000 casos. Y esta cifra podría elevarse: el hecho de que cada vez lleguen a las playas con mayor frecuencia y en cifras superiores hace pensar que en las últimas dos décadas ha aumentado la población de estos animales.

Todavía no se conocen con seguridad las causas de este incremento, aunque para Gili las personas tenemos mucho que ver. “Las medusas son presa de depredadores marinos como peces o tortugas y al mismo tiempo compiten con peces más pequeños por el plancton”, señala. La pesca ha mermado las poblaciones de peces de todas clases, con lo que “las medusas han proliferado porque tienen menos depredadores y competidores”.

Ninguna de las seis especies de medusas que llegan a las costas catalanas tiene una picadura mortal. No obstante, en algunos casos sí pueden provocar complicaciones. La más problemática es Pelagia noctiluca, dado que es muy frecuente y su picotazo es altamente urticante.

Gili defiende la prevención como el mejor recurso de que disponemos para combatir a esta especie. Por eso, uno de los objetivos del proyecto RECLAIMED es desarrollar modelos que predigan en qué playas van a aparecer estos animales. Así, los esfuerzos de prevención podrán concentrarse en los lugares de mayor riesgo. Actualmente el ICM realiza predicciones de hasta 48 horas e informa a los ciudadanos a través de una aplicación de móvil acerca de la presencia de medusas en las playas.

Sin embargo, el riesgo nunca llegará a ser cero y ahí es donde entra elHospital Clínic de Barcelona. Durante el proyecto, este centro albergará la primera unidad funcional específica del Estado para tratarcomplicaciones derivadas de las picaduras de este animal. Según Santiago Nogué, jefe de la Unidad de Toxicología Clínica del Clínic, las complicaciones se dan en un porcentaje muy reducido del total de afectados. Y son precisamente estos casos los que se estudiarán.

No se conoce ningún antídoto contra el veneno de las medusas y tampoco está claro qué tratamientos funcionan”, reconoce Nogué. En la nueva unidad funcional se buscarán terapias efectivas y se desarrollarán protocolos de primeros auxilios y recomendaciones para la población.

Qué hacer en caso de picadura

El tratamiento actual consiste en “lavar la zona afectada con agua de mar, retirar los tentáculos y aplicar hielo envuelto en un trapo o bien una solución de bicarbonato”, explica Nogué. La mayoría de lesiones desaparece en uno o dos días; y en caso contrario se recomienda asistir a un centro de atención primaria, donde el procedimiento habitual es aplicar cremas antiinflamatorias.

Por el momento, los expertos recomiendan evitar todo contacto con el agua mientras haya medusas en la playa y utilizar crema solar al bañarse, ya que ésta reduce el riesgo de que los tentáculos descarguen el veneno al tocar la piel.

De todas formas, Gili recuerda que las playas no son piscinas. “En las playas viven animales y debemos aprender a convivir con ellos. Las medusas de mar abierto vienen a las playas a morir, no a atacar a nadie. Si pudieran, huirían de los bañistas”.

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