¿La cumbre de París ha sido un éxito o una farsa?

Article publicat en l’edició digital del diari La Vanguardia del 14 de desembre, per Joaquín Elcacho.

La conferencia sobre cambio climático clausurada el sábado 12 de diciembre en París ha conseguido un “acuerdo histórico”, según indican la mayor parte de los titulares de medios de comunicación de todo el mundo, coincidiendo con las valoraciones de la práctica totalidad de los representantes políticos de los 195 países presentes en la reunión de la capital francesa.

Pese a la gran mayoría de voces que destacan los aspectos positivos del acuerdo alcanzado en París también son notables los comentarios que advierten que la resolución adoptada deja muchos aspectos sobre la mesa y una larga lista de incógnitas por resolver.

El sector de voces rotundamente críticas es en este caso claramente minoritario pero merece la pena tenerlas en consideración.

Amigos de la Tierra y James Hansen

La representación internacional de la organización Amigos de la Tierra considera que, “los países ricos se han alejado tanto de los objetivos iniciales que nos han dejado un acuerdo [de París] que es una farsa”. “Mediante compromisos fragmentarios y tácticas de intimidación, los países ricos han promovido un acuerdo extremadamente negativo”, afirmó Sara Shaw, coordinadora del programa Justicia Climática y Energía de Amigos de la Tierra Internacional.

“A pesar de la publicidad positiva, el acuerdo de París no logra colmar las expectativas. Los políticos afirman que es un acuerdo justo y ambicioso, pero es exactamente lo opuesto. Se está engañando a la gente”, afirmó Dipti Bhatnagar, coordinadora del programa Justicia Climática y Energía de Amigos de la Tierra Internacional.

“Las comunidades afectadas y las más vulnerables merecen algo mejor que este acuerdo insuficiente; son las que sufren los peores impactos de que los políticos no adopten medidas lo suficientemente drásticas”, añadió.

Coincidiendo con el adjetivo de “farsa” y añadiendo el de “fraude”, el excientífico de la NASA (ahora retirado) James Hansen aseguró el sábdo día 12 en declaraciones a The Guardian que el contenido del acuerdo alcanzado en París es “un cúmulo de palabras y de promesas, sin acciones concretas”. “El acuerdo es una excusa que tienen los políticos para poder decir: tenemos una meta de dos grados e intentaremos hacerlo mejor cada cinco años”, declaró James Hansen antes de recordar que no se han establecido compromisos ni calendarios de obligado cumplimiento.

La organización ecologista internacional 350.org destaca que el acuerdo de París envía una señal al mundo de que “la era de los combustibles fósiles ha terminado” pero advierte de que este acuerdo deja abiertas muchas incógnitas y mucho trabajo por hacercho por hacer.

“Si se sigue a la letra, el acuerdo deja demasiadas personas expuestas al peligro de la elevación del nivel del mar, tormentas más fuertes y sequías más profundas”. El acuerdo de París, “deja abiertas muchas dudas y ahora nos toca a nosostros [la sociedad civil] asegurar que las promesas se mantienen y se cumplen; acelerando la transición de los combustibles fósiles a una sociedad con el energía 100% renovable”, indica 350.org.

Los más críticos en España

En España, una de las críticas más radicales ha sido la expuesta por Ecologistas en Acción a través de su página web. Los dos primeros adjetivos de esta entidad hacia el acuerdo alcanzado en París el sábado 12 de diciembre son “decepcionante” e “insuficiente”, en especial porque “carece de herramientas necesarias para luchar con eficacia contra el calentamiento global” y por “desoír las luchas ciudadanas que ya están haciendo frente al cambio climático”. En opinión de este grupo ecologista “se ha perdido una oportunidad de reforzar e internacionalizar un cambio de modelo basado en las renovables, que mantenga bajo tierra el 80% de los recursos fósiles, frene la industria extractivista y se ajuste a los límites planetarios”. Por contra, “se ha optado en cambio por consagrar la mercantilización del clima y las ‘falsas soluciones’”, afirma el balance difundido por Ecologistas en Acción, que ha sumado más de 6.000 visitas en las 24 primeras horas de su difusión (según el contador de la propia web).

Entre los muchos apartados criticados por esta entidad, destaca la advertencia de que “el texto [del acuerdo de París] no contempla las emisiones generadas por el transporte aéreo y marítimo, abre la puerta a trucos contables en el cálculo de las emisiones y deja sin amparo luchas como la desinversión en combustibles fósiles y el freno del fracking y las arenas bituminosas”.

Comprensión y exigencia para el futuro

Greenpeace ha optado en esta ocasión por un aprobado crítico. Así, después de valorar “positivamente” el compromiso adoptado en París “alerta” de que este documento “no fija los medios” para conseguir su principal objetivo, que es limitar a 1,5 ºC el calentamiento global. “La humanidad se ha unido por una causa común, pero lo que pase tras la conferencia de París es lo que realmente importa”, declaró desde la capital francesa el director de Greenpeace Internacional Kumi Naidoo.

“El Acuerdo de París es solo un paso en un largo camino, y hay partes en este acuerdo que resultan frustrantes y decepcionantes, pero es un avance. El acuerdo por sí solo no nos sacará del agujero en que estamos metidos, pero hace que la cuesta para salir de él sea menos empinada”, indicó Kumi Naidoo.

En uno de los apartados clave de su análisis, Greenpace recuerda que el Acuerdo de París es legalmente vinculante -ya que es un Tratado según leyes internacionales- però que los objetivos nacionales (los llamados INDC) “no son legalmente vinculantes ni lo son tampoco los compromisos de financiación; esto es así principalmente para permitir que Estados Unidos sea parte de este acuerdo global”.

En un sentido crítico muy parecido, Juantxo López de Uralde, coportavoz del partido político ecologista Equo, ha señalado que “a pesar de que el acuerdo incluye aspectos positivos como la reorientación de las inversiones financieras de las energías fósiles hacia las energías limpias (artículo 2.1.c) o la revisión cada 5 años de las contribuciones de los países; los instrumentos del acuerdo no son coherentes con el objetivo a largo plazo de 1.5ºC”. Florent Marcellesi, portavoz de Equo en el Parlamento Europeo considera que “el acuerdo de París es el primer acuerdo universal sobre cambio climático y representa un posible punto de inflexión al plantear por fin un objetivo a largo plazo por debajo de 2C y hasta 1.5 grados; pero esta puerta es muy pequeña, ya que demasiados instrumentos y compromisos prácticos del acuerdo no están todavía a la altura de este objetivo a largo plazo”.

Primer paso en el camino o el vaso medio lleno

Para Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España, por su parte, destaca que “el acuerdo de Paris es un paso importante, pero sólo el primero en el camino para frenar el cambio climático”. “El texto contiene aspectos muy relevantes, pero otros vitales han quedado fuera en aras del consenso y tendremos que trabajar muy duro en el futuro para hacerlas realidad. Ahora países como España, que sigue quemando carbón y apoyando las prospecciones de petróleo y gas, tienen una gran responsabilidad y pedimos al futuro gobierno que se comprometa de verdad con un modelo renovable 100% y a terminar con el apoyo a las energías contaminantes”, señaló Del Olmo pocas horas después de conocerse el acuerdo de París.

Tasneem Essop, jefa de la delegación de WWF para las Negociaciones Climáticas de las Naciones Unidas, ha explicado que “el acuerdo de París es un hito para el mundo, pero aún falta mucho por hacer”. “De regreso a nuestros países, tenemos que fortalecer las acciones nacionales. Tenemos que asegurar una acción más rápida de los nuevos esfuerzos de cooperación de los gobiernos, las ciudades, las empresas y los ciudadanos, para reducir las emisiones con mayor profundidad, brindar los recursos para la transición energética en las economías en vías de desarrollo, y proteger a los pobres y más vulnerables”, indicó esta responsable internacional de WWF.

Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife, recuerda que el cambio climático no ha sido hasta ahora un tema prioritario para la clase política en España y, en este sentido destaca que “el acuerdo de la COP21 ha señalado que la lucha contra el cambio climático es urgente y prioritaria”.

El representante de SEO/BirdLife en la Cumbre de París, David Howell, sostiene que la inclusión en el texto final del limite de 1,5 grados, aunque como objetivo hacia al que encaminar los esfuerzos y sin establecer metas temporales, manda una señal determinante: “Con este acuerdo, respaldado por la Ciencia, la comunidad internacional y también los mercados están recibiendo desde París un mensaje claro: la cuenta atrás para el final de los combustibles fósiles ha empezado”.

”La COP21 se cierra con un objetivo y mecanismos para cumplirlo, las contribuciones nacionales (INDCs), que se convierten en un instrumento fundamental. El vaso está medio lleno. Ahora es preciso rellenarlo”, añade David Howell.

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