Hacia una economía más verde

Article publicat en l’edició digital del diari La Vanguardia el 14 de desembre, per Antonio Cerrillo.

El acuerdo de París, el primer pacto mundial contra el calentamiento, está dando señales de hacia dónde se debe dirigir el modelo energético, para hacerlo más limpio y menos dependiente de los combustibles fósiles. A esa tesis se han unido los líderes del mundo industrializado en sus valoraciones nada más acabar la cumbre: Barack Obama; su secretario de Estado, John Kerry; François Hollande y sus ministros Laurent Fabius (Exteriores) y Ségolène Royal (Ecología). Todos han mostrado en las últimas horas una euforia en la que a la felicidad por el éxito político se une el deseo de que el mundo económico emprenda un giro hacia una economía más verde y respetuosa con el clima.

El presidente Obama anunció ayer que extendería de manera inmediata las inversiones en energía renovable y que ayudaría a detener las emisiones de carbono, acusadas de ocasionar el calentamiento. El pacto “ofrece las mejoras opciones que tenemos para salvar el único planeta que tenemos”, dijo. “Comporta, en pocas palabras, menos emisiones de carbono, que amenaza nuestro planeta, y más trabajo y crecimiento económico dirigido hacia inversiones bajas en carbono”, declaró. Obama y John Kerry sostienen que el nuevo acuerdo es el mayor logro para afrontar el cambio climático, aunque recordaron que los republicanos lucharán contra él por todas las vías y con todas sus fuerzas.

El debate sobre el cambio climático está contribuyendo a reen­fo­car o a anticipar las decisiones sobre la energía. Los actores económicos necesitan explorar el futuro y por eso les resulta clave saber cuáles serán los precios de las energías fósiles o de la tecnología. “Las contribuciones o compromisos nacionales del acuerdo de París son valiosos porque envían al sector privado una señal que le falta a la economía: que el día de mañana hay que considerar el factor clima”, explica Michel Colombier, economista y director científico del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales de París, en declaraciones a la revista Ballena Blanca.

Al pacto de París se llega tras numerosas intentonas fracasadas para superar el corsé del protocolo de Kioto, cuyos planteamientos se han revelado insuficientes. Kioto exigía en 1997 reducciones de gases a sólo 35 países industrializados que firmaron el protocolo, pero no a Estados Unidos ni a las potencias emergentes. Sin embargo, en estos años, el grueso de las emisiones se ha desplazado a los países en desarrollo, que no han adoptado un cambio de modelo económico. Ahora, el acuerdo de París lanza también un “mensaje económico” global.

El escenario futuro que sugiere el acuerdo, pese a todas las dudas y las críticas que ha cosechado, apunta hacia un sistema energético de cero emisiones de combustibles fósiles. Se plantea el reto de que no haya países emisores, aunque cada país actuará en función de sus circunstancias y capacidades. “Vamos a avanzar hacia una economía más verde de manera distinta. Pero no será lo mismo en Escandinavia que en los países árabes”, pronostica David Howell, director de políticas ambientales de SEO/BirdLife. “Tanto la comunidad internacional como los mercados están recibiendo de París un mensaje claro: la cuenta atrás para el final de los combustibles fósiles ha empezado”, explica Howell. “La conferencia marca el camino. ¿Quién dará los primeros pasos?, ¿las empresas o los países petroleros? Por lo pronto, sería un detalle de sensibilidad que en todas las gasolineras Repsol permitieran recargas los coches eléctricos”, reta Howell.

Teresa Ribera, ex secretaria de Estado de Cambio Climático de la etapa socialista, ve signos de cambio en el anuncio de inversiones millonarias en fuentes renovables anunciadas por Bill Gates, en las iniciativas de grandes empresas de exigir a sus proveedores que reduzcan su huella de carbono y en los estudios que cuantifican el riesgo en invertir en energías convencionales. “Se analizan cada vez más los riesgos financieros por una sobreexposición a estas inversiones convencionales, como cuando un banco se lo piensa antes de dar un préstamo si no lo ve claro”.

“Que las empresas RWE y E.ON se desprendan de toda la nuclear, carbón y gas proyecta la imagen de que los combustibles fósiles no tienen futuro. La conferencia de París es una invitación a seguir este tipo de acciones. Ya no se trata, como en Kioto o Copenhague, de distribuir cargas; el acuerdo de París empuja a explorar oportunidades. Aprovecharlas será ineludible si se quiere ser un actor político y económico relevante en el siglo XXI”, explica Jordi Ortega, experto en energía.

Diversas campañas han promovido en Reino Unido que la ciudadanía desinvierta en los fondos vinculados sobre todo al carbón y las arenas bituminosas, muy contaminantes. Allí han tenido gran éxito las campañas de deslegitimación moral de las inversiones en energía fósil. “Estamos ante un posible punto de inflexión, una brecha aún pequeña pero que ha de ampliarse y puede orientar una nueva economía baja en carbono, si se suma la capacidad de la ciudadanía”, dice Floren Marcellesi, eurodiputado de Equo y portavoz de Los Verdes, que ha seguido la negociación al detalle.

Las reacciones de grandes empresas es significativa. “Estamos encantados de ver el sólido compromiso alcanzado. Nosotros continuaremos invirtiendo en energías renovables y transformando nuestro negocio con la confianza de que los gobiernos también se comprometerán en construir una economía baja en carbono”, señala Peter Agnefjäll, presidente del grupo Ikea.

“Es una fecha clave hacia una economía baja en carbono”, declaró Hannah Jones, alto directivo de innovación de Nike. “Alcanzar un acuerdo a largo plazo para cortar las emisiones de carbono y lograr la neutralidad de los gases invernadero es crucial. Esto proporciona la certitud requerida por las corporaciones del mundo para acelerar sus inversiones de cara a promover una verdadera economía baja en carbono”, dice Rob Bernard, jefe de la estrategia ambiental de Microsoft.

Sorprende tanta unanimidad. Pero ¿podrá este acuerdo ganar la carrera a una globalización que es, en gran parte causante, de las crecientes emisiones de gases. El rechazo a la propuesta de la UE por parte de China y países latinoamericanos para recortar el CO2 del transporte aéreo y marítimo son el agujero negro, el contrapunto a tantas luces verdes.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s