Primer mapa de las aguas subterráneas de la Tierra

Nota publicada al portal Mercados de Medio ambiente el 17 de noviembre.

Por primera vez desde que en la década de los 70 del siglo pasado se realizara un intento de cálculo en detalle del volumen de las aguas subterráneas de la Tierra, un grupo de hidrólogos acaba de publicar la primera estimación de datos sobre las reservas de aguas subterráneas del planeta.

El estudio, dirigido por el doctor Tom Gleeson de la Universidad de Victoria, en el que aparecen como coautores los investigadores Kevin M. Befus, Scott Jasenchko, Elco Luijendik y M. Bayani Cárdenas, de las universidades de Texas (Austin, Estados Unidos), Calgary (Alberta, Canadá), Göttingen (Alemania) y Texas (EE. UU), respectivamente, ha sido publicado en la revista Nature Geoscience.

Tal y como reconocen sus autores en el resumen del artículo, «las aguas subterráneas son uno de los recursos más explotados y apreciados de nuestro planeta. Son determinantes para la generación de energía, la seguridad alimentaria, así como para la salud de las personas y los ecosistemas».

El tiempo que transcurre hasta que el agua subterránea se recarga — su edad— es un factor que puede ser importante para el desarrollo de diversos procesos geológicos como la meteorización química (descomposición de minerales y rocas que ocurre sobre o cerca de la superficie terrestre cuando estos materiales entran en contacto con la atmósfera, hidrósfera y la biósfera); la eutrofización del océano (la eutrofización es el enriquecimiento de un ecosistema con nutrientes a un ritmo tal que no puede ser compensado por sus formas de eliminación natural) y el cambio climático. «Sin embargo, la edad de las aguas subterráneas medidas oscila desde meses hasta millones de años», llaman la atención los científicos.

«El volumen y la distribución de las aguas subterráneas mundiales de menos de 50 años de edad, es decir, el agua subterránea moderna —la que se ha recargado más recientemente y también la más vulnerable al cambio global— es desconocida. En el estudio combinamos conjuntos de datos geoquímicos, geológicos, hidrológicos y geoespaciales con simulaciones numéricas de las aguas subterráneas y analizamos las edades de tritio para mostrar que menos del 6 % de las aguas subterráneas que se hallan en la parte superior de la masa terrestre son modernas».

«Descubrimos que el volumen total de agua subterránea ubicada en los 2 km superiores de la corteza continental es de aproximadamente 22,6 millones de km3, de los que entre 0,1 y 5 millones de km3 tienen menos de 50 años de edad. Aunque las aguas subterráneas modernas representan un pequeño porcentaje de las aguas subterráneas totales de la Tierra, el volumen de las aguas subterráneas modernas es equivalente a un cuerpo de agua con una profundidad de aproximadamente 3 m repartido sobre los continentes. Este recurso hídrico eclipsa todos los demás componentes del ciclo hidrológico activo», subrayan los autores.

Esto no se sabía hasta ahora, según Gleeson. «Ahora sabemos que los niveles de agua están disminuyendo en numerosos acuíferos. Estamos usando nuestros recursos de agua subterránea demasiado rápidamente. Más deprisa del tiempo que tardan en renovarse».

Con la creciente demanda mundial de agua —especialmente como consecuencia del cambio climático—, este estudio proporciona información importante para los responsables de la gestión del agua y los desarrolladores de políticas, así como para los científicos especializados en campos como la hidrología, las ciencias de la atmósfera, la geoquímica y la oceanografía. En este sentido, les ofrece información valiosa para que puedan mejorar la gestión de los recursos hídricos subterráneos de manera que dicho proceso sea sostenible.

Para la elaboración del estudio se han empleado múltiples conjuntos de datos (incluidos los datos de cerca de un millón de cuencas), y más de 40 000 modelos de agua subterránea.

¿Por qué es importante diferenciar la edad de las aguas subterráneas modernas? Las aguas subterráneas jóvenes y viejas son fundamentalmente diferentes en la forma en que interactúan con el resto de los ciclos del agua y del clima. Las aguad subterráneas antiguas se encuentran a mayor profundidad y se utilizan a menudo como un recurso hídrico para la agricultura y la industria. A veces contienen arsénico o uranio y es habitualmente más salada que el agua del océano. En algunas zonas, el agua salobre es tan antigua, aislado y estancada que debe ser considerado como no renovable, según explica Gleeson.

El volumen de agua subterránea moderna eclipsa todos los demás componentes del ciclo del agua activa y es un recurso más renovable, pero debido a que está más cerca del agua de la superficie y se mueve más rápidamente que las aguas subterráneas, también es más vulnerable al cambio climático y a la contaminación derivada de las actividades humanas.

Los mapas recogidos en el estudio muestran el agua subterránea más moderna en las regiones tropicales y de montaña. Algunos de los mayores yacimientos se encuentran en la cuenca del Amazonas, Congo, Indonesia, América del Norte y América Central, a lo largo de las Montañas Rocosas y la cordillera occidental hasta la punta de América del Sur. Las latitudes altas del norte están excluidos de los datos, ya que los datos de satélite no cubren con precisión estas zonas. En cualquier caso, se trata de áreas que se encuentran en gran parte bajo el permafrost con poca agua subterránea. La menor cantidad de agua subterránea moderna se halla en las regiones más áridas de la Tierra, como el Sahara.

«Antes de realizar este estudio, la intuición nos decía que las zonas más secas tendrían menos aguas subterráneas jóvenes mientras que las regiones húmedas tendrían más. Sin embargo, ahora disponemos de una estimación cuantitativa que se ha comparado con las observaciones de los geoquímicos», explica el doctor Kevin Befus, responsable de las simulaciones de agua subterránea.

El siguiente paso será analizar la rapidez con la que estamos acabando con las aguas subterráneas jóvenes y antiguas en relación con los volúmenes que estamos utilizando y agotando.

En un estudio anterior de 2012 que condujo a la investigación de las aguas subterráneas modernas, Gleeson publicó en Nature la huella de las aguas subterráneas y mapeó los puntos calientes globales de estrés de estas aguas. Para ello, comparó las tasas de precipitación con las tasas de uso a través de bombeo, sobre todo en la agricultura. Algunos de estos puntos calientes son el norte de la India y Pakistán, el norte de China, Irán, Arabia Saudita y partes de EE. UU. y México.

«Desde ahora, sabemos cuánta agua subterránea se está agotando y la cantidad disponible, lo que nos permite estimar cuánto tiempo queda hasta que nos quedamos ella», avanza Gleeson, que liderará un nuevo estudio basado en un modelo a escala global.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s