El 47% de los acuíferos catalanes está contaminado

Nota publicada a l’edició digital del diari El País d’avui diumenge 17 de novembre, per David García Vázquez.

“Es un problema de contaminación grave de las aguas subterráneas”, respondía el pasado mes el consejero de Territorio y Sostenibilidad, Santi Vila, a una pregunta parlamentaria del PSC. Vila se refería al emponzoñamiento por nitratos de los acuíferos catalanes que, según la Agencia Catalana del Agua (ACA), con datos del pasado año, afecta a 20 de las 53 masas de agua subterráneas, un 38%. Pero si a este problema se le suman otros contaminantes, como el cloroetileno, el arsénico y el cloruro, las masas que no cumplen los estándares de calidad alcanzan las 25, un 47%.

Los acuíferos que excedieron el pasado año los 50 miligramos por litro de nitratos —límite que la Organización Mundial de la Salud recomienda no superar— se localizan en las principales zonas de producción agraria (Lleida, Cataluña Central, Plana de Vic, cuencas del Manol y Muga, Vallès y Baix Penedès), pero también en el Besòs y Terrassa.

La ACA reconoce que es “la actividad agrícola y las explotaciones ganaderas intensivas, con un especial efecto por exceso de abonos, quien hace que parte de estos se acaben incorporando a las aguas subterráneas”. El 87% de los nitratos que llegan al agua provienen de la actividad agraria. Una gran parte de los excrementos del ganado, sobre todo porcino, se utiliza para el abono de los terrenos agrícolas. En el último lustro el número de cabezas de cerdo ha aumentado en un 20%, hasta casi siete millones.

Desde la organización ecologista Grupo de Defensa del Ter aseguran que el problema no es el número de cerdos, sino la gestión. En los últimos años, denuncian, “se han multiplicado las explotaciones intensivas, que no son como los pequeños ganaderos, que velan por el entorno”.

El problema del exceso de nitratos en las masas de agua viene de lejos. Desde 1998 hasta 2009, la Generalitat, a instancias de la Unión Europea, ha declarado 12 “zonas vulnerables”, el 33% de la superficie de Cataluña. Esta designación limita el uso de abonos con nitratos a 170 kilogramos por hectárea. “Los grandes explotadores de cerdos no lo respetan”, afirman desde la organización.

La ACA asegura que la principal consecuencia del exceso de nitratos en el agua “se produce en las captaciones de agua para el abastecimiento público”, ya que el 70% de Cataluña depende de las aguas subterráneas. El problema se agrava en las poblaciones, generalmente del interior, que no disponen de fuentes alternativas, y no pueden consumir el agua corriente durante algunos periodos del año. La agencia gastó en siete años casi 40 millones de euros en “mejora y sustitución de abastecimientos” afectados por el exceso de nitratos.

Josep Mas, hidrogeólogo del Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA), sostiene que la contaminación por nitratos en la tierra “es fácil de limpiar, pero en los acuíferos el contaminante sedimenta y puede estar siglos”. Descontaminarlos costaría “muchos millones”, alerta.

La Generalitat trabaja para mitigar los efectos de los excrementos porcinos con el Plan Estratégico de Fertilización Agraria y Gestión de las Deyecciones Ganaderas en Cataluña (2013-2016). Uno de sus puntos apunta a la flexibilización en la cantidad de nitratos que se pueden usar en las zonas vulnerables. “En Italia y Bélgica que ya lo hacen, y si finalmente se lleva a cabo será con el permiso de la UE”, afirman desde el Gobierno catalán.

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