El descenso del caudal del Ebro habría impedido los trasvases que previó Aznar

Nota publicada al portal levante-emv.com el passat dimarts 27 de març, per J. Sierra.

Un artículo de Narcís Prat revela que ni siquiera con el exiguo caudal ecológico fijado en el PHN se podrían alcanzar los 1.200 hm3 del diseño

El río Ebro no habría podido trasvasar en la última década el caudal de 1.200 hectómetros cúbicos para el que fue diseñado el Plan Hidrológico Nacional. Solo en el año hidrológico 2003-2004 se habría acercado a este objetivo (1.014 hm3) mientras que en el otro extremo, en el año 2001-2002, los volúmenes disponibles en el río tan solo habrían permitido el envío de 381 hm3 para todo el arco mediterráneo.

El catedrático de Ecología de la Universitat Autónoma de Barcelona, Narcís Prat, responde en un artículo a la pregunta de un periodista sobre qué habría ocurrido si «el tubo» que debería distribuir el agua del Ebro hacia el sur y el norte hubiera estado construido en 2000. ¿Cuánta agua se hubiera podido trasvasar en años sucesivos?

La respuesta no es posible sin fijar antes el caudal ambiental que habría que dejar en el Ebro para mantener vivos el propio río y su delta.

Narcís Prat ha realizado dos tipos de cálculo. El primero tiene en cuenta que el antiguo Plan Hidrológico Nacional fijaba el caudal mínimo en el Delta del Ebro en 110 metros cúbicos por segundo. El investigador cree que se trata de un caudal insuficiente para la protección del ecosistema y para evitar la intrusión de la cuña salina. Sin embargo lo acepta como punto de partida en sus cálculos.

El profesor incluye una segunda tanda de datos utilizando como punto de partida un caudal medio de 400 m3/segundo que a su juicio es necesario para que el sistema del delta siga funcionando «por lo menos como en la actualidad». Sin embargo, en sus cálculos alterna un mes con 110 hm3/por segundo de media con otro de 400 m3/segundo, el mínimo aceptable, en su opinión, para impedir la subida de la cuña salina.

Narcís Prat se atiene en todo al proyecto de trasvase del Ebro que figuraba en el Plan Hidrológico Nacional, con unas conducciones diseñadas para trasvasar 50 metros cúbicos por segundo y con un trasvase limitado al periodo entre octubre y mayo, tal como se aprobó bajo el mandato de José María Aznar. Finalmente, el científico se ha basado en las aportaciones del Ebro en Tortosa facilitadas por el Ministerio de Medio Ambiente; en las servidumbres de las centrales hidroeléctricas existentes en el Ebro y en los requisitos de refrigeración de la central nuclear de Ascó.

Los resultados, visibles en la tabla que acompaña a esta información, demuestran que el trasvase que preveía el PHJ era «inviable (incluso con el caudal mínimo) y que la irregularidad de caudal en el río hace que los años secos los caudales a trasvasar hubieran sido mucho menores de los previstos en aquel PHN», concluye el autor.

Trasvases frente a desalación

La Fundación Nueva Cultura del Agua ha dado a conocer un trabajo de María Soledad Gallego en el que analiza los costes del agua en la cuenca del Segura, incluidas las desaladoras. La autora investiga el rechazo de los regantes a usar agua desalada por su elevado coste, aunque concluye que el problema del agua en el Segura «no es tanto el de falta de recurso, sino el del coste del mismo para la agricultura». Desvela las subvenciones cruzadas al agua del trasvase y añade que «no es cierto» que el agua trasvasada del Tajo sea más barata que la desalada. Simplemente, hasta ahora, ha sido más fácil eludir y subvencionar por diversos mecanismos su coste real».

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