¿Los movimientos sociales influyen en el poder o son ‘chiringuitos’ busca subvenciones?

Nota publicada al diari digital El Imparcial d’ahir dissabte 25 de febrer, per Javier Cámara.

¿Son los movimientos sociales “chiringuitos” para buscar subvenciones o realmente dinamizan a la sociedad para conseguir objetivos concretos e influir en el poder? El crecimiento del asociacionismo en los últimos años está siendo muy notable, pero, ¿cuál es su objetivo?, ¿sirven realmente para algo?

Culturales e ideológicas; deportivas, recreativas y de jóvenes; sobre deficiencias y enfermedades; económicas y profesionales; familiares, de consumidores y de la tercera edad; referidas a la mujer; filantrópicas y asistenciales; educativas; y de vecinos. En España tenemos 37.017 asociaciones en activo de todo tipo registradas en el Ministerio del Interior, un dato que demuestra que el crecimiento del asociacionismo en los últimos años está siendo muy notable, como demuestra el hecho de que más de 400 asociaciones civiles estén apoyando la organización de una próxima movilización por la vida que se va a celebrar en Madrid.

La evolución al alza es clara. En 2010 (último año del que se tienen estadísticas), se dieron de alta en el Registro Nacional de Asociaciones nada menos que 2.567 y el año anterior otras 2.346. Pero, ¿cuál es el objetivo de estos movimientos sociales?, ¿se hace para ganar influencia en la sociedad, por higiene democrática?, ¿sirven realmente para algo o sólo buscan el dinero de la subvención?

El presidente de Hazteoir (HO), Ignacio Arsuaga, está absolutamente convencido de su utilidad: “Sin duda, en los últimos años se ha producido un vuelco a raíz de las manifestaciones por la vida y en contra de la Ley del Aborto de Zapatero”. Recuerda que las encuestas muestran que la sensibilidad sobre estas cuestiones ha variado y eso se ha producido gracias a las movilizaciones”. Pone como ejemplo también haber conseguido recientemente que el PP mantenga el humanismo cristiano en su definición ideológica.

“Se consiguen muchas cosas”

Arsuaga ha explicado a EL IMPARCIAL que, “esencialmente, el objetivo del asociacionismo es promover la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos” y conseguir una movilización “en cuestiones que tienen que ver con sus intereses sociales”. “Unas veces se consiguen los objetivos y otras veces no, pero la movilización siempre sirve”, matiza.

Por su parte, el portavoz de Ecologistas en Acción, José Vicente Barcia, también ha explicado a este periódico que con el asociacionismo “se consiguen muchas cosas: primero, por el proceso de socialización (aprendemos valores, convivencia, universalidad) y, segundo, porque se genera un proceso educativo, es decir, genera conocimientos que permiten penetrar en la globalidad y, a la vez, aterrizar en los derechos concretos”.

Barcia destaca que “se consigue preservar e innovar” y apunta que un ejemplo muy claro de esto es que “nadie se imagina cómo serían los derechos humanos hoy día sin Amnistía Internacional”. Así, cree que “el objetivo del asociacionismo es estructurar los movimientos sociales, hacerlos más democráticos y acercar a los poderes los intereses de la población”.

No sirve, “el 90% va con el carné en la boca”

Por el contrario, el presidente del Confederación Española de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (COLEGAS), Rafael Salazar, tiene muy claro que el modelo de asociacionismo actual no sirve para la participación ciudadana: “No existe un asociacionismo que propicie la participación, están muy mediados por los partidos políticos, en concreto por el PSOE, que ha fomentado un asociacionismo con una visión bolchevique y partidista”.

Por ello, Salazar es contundente al afirmar que “sólo sirve para montar estructuras y dar trabajo a los amigos” y lo explica: “El asociacionismo es la creación de ’chiringuitos’ que viven del dinero público. Las asociaciones de participación ciudadana han crecido como hongos porque vivimos del dinero público. La mayor parte del asociacionismo tiene un origen en las ONG, que son de creación política, y la mayoría, en este país, del PSOE”. El presidente de COLEGAS es categórico al destacar que “casi un millón de personas trabajan en el sector, pero el 90% va con el carné en la boca”.

Salazar reconoce que incluye a COLEGAS entre las asociaciones que viven del dinero público porque “si a las organizaciones de Zerolo le han dado 30 millones de euros en épocas del PSOE, pues que nos lo den a nosotros también”.

Movimientos sociales contra políticos

Por otra parte, el responsable de Hazteoir apunta que el asociacionismo “hay que hacerlo siempre defendiendo unos principios y unos valores”, que, en el caso de HO, dice, “tienen que ver con las libertades y los derechos fundamentales y con aspectos del humanismo cristiano como el aborto y la lucha por la vida y con la libertad religiosa frente a los ataques de los laicistas”.

Por ello, para Ignacio Arsuaga, destaca que el incremento del número de asociaciones en los últimos años se debe principalmente al ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que “trajo muchas cosas malas, pero también provocó algo positivo y es la movilización de la sociedad española”. De esta forma, “gracias a Zapatero se produjo el despertar de una sociedad que había estado dormida durante mucho tiempo”.

Para José Vicente Barcia, “el asociacionismo y los movimientos sociales son muy importantes porque son el contenido real del concepto genuino de democracia”. Considera que “son un reflejo de que la sociedad necesita articularse de una forma más próxima a estructuras como los partidos políticos”, ya que estos, opina, “empiezan a languidecer porque no han sabido actualizarse y cada vez tienen menos legitimidad social”.

El portavoz de ecologistas en Acción concluye, que “estamos necesitando volver a recuperar referencias identitarias que ya no tienen los partidos políticos. Las personas cada vez se asocian más por la necesidad de colectivizar la indignación y de crear una realidad social diferente”.

No comparte esta opinión el presidente de COLEGAS, que tiene claro que “no existe el asociacionismo libre”, ya que, “el modelo no se ha desarrollado y vivimos en una democracia secuestrada”. Además, termina, “el asociacionismo está desconectado de la realidad social”.

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